El yoga precede al gimnasio, la oficina y el smartphone por dos milenios. Su propósito no es la flexibilidad — es la mente estable. Las posturas (asana) son una de las ocho ramas del sistema de Patanjali, junto con la ética, la respiración, el retiro de los sentidos, el foco, la meditación y la absorción.
Para el estudiante moderno esto importa porque el yoga bien practicado cambia más que tu cuerpo. Cambia cómo respondes a un correo estresante, qué tan profundo duermes, qué tan presente estás en una conversación. El mat es el laboratorio; la vida diaria es donde la práctica realmente vive.
